lunes, 1 de febrero de 2016

Natalia Dmitrievna Fonvizina-Pushchina, viuda de dos decembristas



Natalia Dmitrievna Fonvizina (Наталья Дмитриевна Фонви́зинa) era hija del jefe de la nobleza Kostroma, Dmitry Apukhtin Otradnoye. Ya de niña destacaba por su belleza. A sus 16 años tuvo muchos jóvenes pretendientes entre sus ricos vecinos terratenientes, pero ella no mostraba prisa alguna en casarse, lo que sus padres consentían. Sin embargo, un joven oficial, Iván Ivanovich Pushchin, viajó desde Moscú para visitar a sus amigos vecinos de los Otradnoye y comenzó a hacerle la corte a Natalia quien también empezó a interesarse por él. Pero un buen día éste desapareció inesperadamente y Natalia cayó en una profunda tristeza, pues estaba convencida de que el joven oficial iba a ser su marido. Decepcionada se entregó a las prácticas religiosas en preparación a la entrada en un monasterio. Escapó de su casa encaminándose hacia éste que distaba unos 90 km. Sus vecinos la encontraron en el camino obligándola a regresar a su casa.

Un pariente lejano, el general Mijáil Alexandrovich Fonvizin, 17 años mayor que ella, pidió la mano de Natalia y ésta aceptó unos meses más tarde. Se casaron en 1822 fijando inicialmente su residencia en el medio rural, que pronto abandonaron para trasladarse a un gran mansión que su marido poseía en Moscú, donde meses más tarde nacería su hijo Dmitri.

Esta vida tranquila se quebró en diciembre de 1825 cuando arrestaron a su marido por participar en el levantamiento del 14 de diciembre. Ella, que estaba en estado, siguió a su marido a San Petersburgo, donde él estaba encerrado en la cárcel de Pedro, e incluso pudo verlo. Confiaba en que los tribunales otorgasen un perdón general o en el peor de los casos que los exiliasen al Cáucaso. Sin embargo, el fallo del tribunal fue de lo más extremo: 15 años en la cárcel, transcurridos los cuales permanecerían permanentemente exiliados. Ante la presión ejercida por las naciones europeas, el zar anunció que la pena sería reducida a 12 años de trabajos forzados en Siberia. Por aquel tiempo, nació el segundo hijo que Natalia esperaba y le puso de nombre Mijail, como su padre.

Natalia, renunciando a su vida acomodada, decidió seguir de nuevo a su marido a Siberia. En 1832 Mijail Fonvizin fue liberado de la cárcel pero exiliado primero a Yenisek y después a Krasnoyarsk. Seis años más tarde le permitieron trasladarse a la capital de Siberia, Tobolsk, donde Natalia conocíó a Dostoievski y al círculo de Petrashevski, del que formaba parte su hijo mayor Dmitri Fonvizin, cuya muerte le comunicó aquél. Poco más tarde fallecería también su hijo Mijail. 

En su Diario de un Escritor, Fiodor Dostoievski comentaba: 

"Vimos a estas sublimes víctimas que voluntariamente habían seguido a sus esposos a Siberia. Lo dejaron todo: la posición, la riqueza, los lazos familiares, sacrificando todo por el deber moral más alto; un deber que nadie podría obligarlas a hacerlo sino solo ellas mismas. Completamente incocentes, durante veinticinco años ellas indagaron en todo lo que sus esposos habían sido condenados”.

Un día, Natalia Fonvizina, conforme al mandamiento de Jesús, visitó y consoló a Dostoievski en la cárcel durante una hora, le hizo la señal de la cruz, y junto a otras dos mujeres, Muravyeva y Annenkova, también esposas de hombres que habían participado en la Revuelta decembrista, le regaló un ejemplar del Nuevo Testamento para recordarle a Fiódor que Dios tenía planes mayores para él; planes "de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza". 

Ese Nuevo Testamento Dostoievski lo guardó bajo la almohada durante los cuatro años de su  condena. Lo leía a veces, y se lo leía a otros. Usando el Nuevo Testamento enseñó a leer a un presidiario. A excepción de algunas veces en las que fue enviado al hospital militar y pudo encontrarse con fragmentos de periódicos y novelas de Charles Dickens, el Nuevo Testamento fue lo único que el escritor leería durante su estancia en la cárcel.

Después de que se acortara la sentencia de Fiódor a cuatro años, finalmente fue liberado el 14 de febrero de 1854. En marzo de ese mismo año, Dostoievski escribió desde Omsk una famosa carta a Natalia Fonvizina, la mujer que le había dado el Nuevo Testamento. En la carta, Dostoievski se analizaba a sí mismo en retrospectiva, y sus creencias parecían encontrarse en una encrucijada, demostrando tanto un toque de incredulidad, como una inamovible creencia en la figura de Jesucristo, muy a su estilo, escribiendo:

He escuchado de mucha gente que usted es muy religiosa, Natalia Dmitrievna. No porque usted es religiosa, sino porque yo mismo he experimentado y sentido esto profundamente, le diré que hay momentos en los que uno tiene sed de la fe como si fuera una "hierba seca", y la encuentra precisamente porque la verdad brilla en el infortunio.

En lo que a mí se refiere, yo soy un hijo de mi tiempo, hijo de la incredulidad y de la duda hasta el día de hoy y lo seré también (estoy seguro) hasta la tumba. Qué terribles sufrimientos me ha costado y me sigue costando hoy esta sed de creer, que me quema el alma cuanto más fuertes son los sentimientos contrarios. Y sin embargo Dios me envía a veces momentos de completa tranquilidad. En tales momentos yo amo y encuentro que los demás me aman, y es entonces cuando he escrito un credo en el que todo para mí está claro y es sagrado. Este credo es sencillo: creer que no hay nada más hermoso, más profundo, más atrayente, más razonable, más viril y más perfecto que Cristo, y no solamente que no hay otro, sino que, yo lo digo con un amor celoso, que no lo puede haber. Aún si alguien quisiera probarme que la verdad se encuentra fuera de Cristo, yo preferiría quedarme con Cristo antes que con la verdad.

Un año más tarde, y también desde Omsk, Dostoievski dirigió otra carta a Natalia Fonvinzina, de texto desconocido, aunque presumiblemente también de índole religiosa.

El hogar de Natalia Fonvizina en Siberia atraía a multitud de personas que buscaban un apoyo en la fe. En 1853 su esposo el general Mijáil Alexandrovich Fonvizin fue liberado y poco después de su regreso a Moscú fallece a la edad de 66 años.

El 16 de diciembre de 1825 Iván Pushchin, el amor de la infancia de Natalia, también había sido arrestado por haber participado en la sublevación del 14 de diciembre. Fue sentenciado a muerte, pena que el zar Nicolás I conmutó por cadena perpetua a trabajos forzados en Siberia. Un mes más tarde el castigo se redujo a 20 años y en 1830 los decembristas fueron trasladados a la prisión de Pedro en San Petersburgo, donde Pushchin permaneció nueve años. Cumplida la sentencia de cárcel, Pushchin fue exiliado a la ciudad de Turinsk en la provincia de Tobolsk, donde pasó tres años. Allí montó un centro de ayuda para los decembristas más necesitados y una cooperativa. En 1843 consiguió una autorización para ser transferido a Yalutorovsk, donde vivió hasta la amnistía de 1856.

Natalia, sabedora de que Iván Pushchin como decembrista estaba exiliado en Siberia, se reunió con él en Yalutorovsk, meses antes de que Pushchin fuese amnistiado. El 22 de mayo de 1857 Natalia Apukhtina, viuda del también decembrista Mijáil Alexandrovich Fonvizin e Iván Pushchin celebraron un modesto matrimonio, estableciéndose en Mariino, donde Iván, como poeta, comenzó a escribir sus memorias. En 1859 Pushchin publicó sus Notas sobre los lazos de amistad con Pushkin, falleciendo el 3 de abril del mismo año, siendo enterrado cerca de los muros de la catedral del Arcángel San Miguel en la ciudad de Bronnitsy, junto a los restos de su compañero decembrista y primer marido de Natalia, M. A. Fonvizin. 

Natalia regresó a Moscú, donde tras una larga enfermedad, falleció el 10 de octubre de 1869, siendo enterrada en el cementerio del Monasterio Pokrovsky.

La sorprendente personalidad de Natalia, sus vivencias, y el hecho de haber estado casada con un general 17 años menor que ella, inspiró a Aleksandr Pushkin, amigo y compañero de clase de Iván Pushchin, para el personaje de la heroína Tatiana Larina en su novela en verso Eugenio Oneguin.

Los poetas Vasily Zhukovsky, Alexander Odoevsky y Sergey Durov dedicaron versos a Natalia Fonvizina-Pushchina. Lev Tolstoi pensó convertirla en la protagonista de su novela ‘Los decembristas’.




MAG/01.02.2016

sábado, 23 de enero de 2016

Fiódor Mijáilovich Dostoievski




Fiódor Mijáilovich Dostoievski (Фёдор Михайлович Достоевский) nació el 11 de noviembre de 1821 en Moscú, en el Hospital para Pobres donde su padre Mijail trabajaba como médico.

Su progenitor era de ascendencia bielorrusa, de carácter despótico e inclinado a la bebida, todo lo contrario que su madre María Fiódorovna Necháieva, un mujer de buen carácter y amante de la cultura, en quien el joven Fiódor encontró protección y cariño. Ella fallecería en 1837 a causa de la tuberculosis.

A los once años de edad, Fiódor y siete hermanos, se trasladaron a la aldea de Darovoye, en Tula, lugar en donde su padre había comprado unas tierras.

Un año después se trasladó con su hermano Mijail a estudiar en San Petersburgo en la Escuela de Ingenieros Militares, lo que no impidió que el joven Dostoievski se apasionara por la literatura y empezara a desarrollar sus cualidades de escritor. 

A los dieciocho años, la noticia de la muerte de su padre, torturado y asesinado a manos de sus sirvientes enfurecidos tras uno de sus brutales arranques de violencia provocados por el alcohol, lo inmovilizaron y le hicieron beber vodka hasta que murió ahogado, estuvo cerca de hacerle perder la razón. Ese acontecimiento lo marcó como una revelación, ya que sintió ese crimen como suyo, por haber llegado a desearlo inconscientemente. Aparecieron sus primeros ataques epilépticos, que supo incorporar inteligentemente en su obra.

A los veinte años de edad Fiódor completó su instrucción con el grado de subteniente, decidiendo permanecer en San Petersburgo. En 1844, Honoré de Balzac visitó la ciudad y Dostoyevski decidió traducir Eugenia Grandet para saldar una deuda de 300 rublos con un usurero. Esta traducción despertaría su vocación y poco después de terminarla pidió la excedencia del ejército con la idea de dedicarse exclusivamente a la literatura.

En 1846 publicó su primera novela epistolar Pobres Gentes, avalada por el poeta Nekrásov y por el crítico literario Belinski, con la que llegaron a compararlo con Nikolai Gogol. Su penetrante descripción del alma humana, su implicación emocional con lo relatado, y su aguda descripción social, fueron las bases de su influyente estilo literario. Sus siguientes obras, El Doble, “La Patrona, Noches Blancas o Nietochka Nezvanova, escritas entre ese mismo año y 1849, no tuvieron ninguna repercusión, de modo que su autor cayó en un olvido total.

Dostoievski fue arrestado y encarcelado el 23 de abril de 1849 por formar parte del grupo intelectual liberal Círculo Petrashevski bajo el cargo de conspirar contra el zar Nicolás I al participar en los debates sobre las ideas socialistas y liberales surgidas en Francia. Después de la revuelta decembrista en 1825 y las revoluciones de 1848 en Europa, el zar se mostraba reacio a cualquier tipo de organización clandestina que pudiera poner en peligro su autocracia.

El 16 de noviembre, Dostoievski y otros miembros del Círculo Petrashevski fueron llevados a la fortaleza de San Pedro y San Pablo y condenados a muerte por participar en actividades consideradas antigubernamentales. El 22 de diciembre, los prisioneros fueron llevados al patio para su fusilamiento; Dostoievski tenía que situarse frente al pelotón e incluso escuchar los disparos con los ojos vendados, pero su pena fue conmutada en el último momento por cinco años de trabajos forzados en Omsk (Siberia), experiencia que relataría más adelante en Recuerdos de la casa de los muertos, una manifestación de cómo concibe la existencia frente al historicismo hegeliano, y en Memorias del Subsuelo. Ya en libertad, fue incorporado como soldado raso a un regimiento de tiradores siberianos de guarnición en Semipalatinsky. En su estancia en Siberia dedicó mucho tiempo a la lectura de la Biblia, empapándose de espiritualidad y tomando de sus escritos el valor del sufrimiento como liberación y salvación existencial. Se convirtió en un agudo crítico del nihilismo y del movimiento socialista de su época. 

En 1857 se casó con María Dmítrievna Isáieva, tras enviudar de un conocido suyo, con la que no consiguió ser feliz.

Ese mismo año el nuevo zar Alejandro II concedió una amnistía y Fiódor recuperó su título nobiliario y obtuvo permiso para continuar publicando sus obras. Tras largo tiempo en Tver, recibió autorización para regresar a San Petersburgo, donde publicó la comedia Stepanchikovo y Sus Habitantes en 1859.

En 1861, junto a su hermano Mijail, fundó la revista “El Tiempo”, en donde aparecieron alguna de sus obras poco antes de que la revista acabase siendo censurada. Tres años después creó “Época”, en donde publicó varios relatos, entre ellos la sátira El Cocodrilo. 

1864 fue un año trágico para Dostoievski. Soportó, como una fatalidad ineludible, la muerte de su mujer, a causa de la tuberculosis, y la de su hermano Mijail, con quien estaba muy unido. Dos años antes, Fiódor Mijáilovich había conocido a la estudiante pelirroja Apolinaria (Polina) Suslova,  de ideas avanzadas, con la que mantuvo un apasionado romance recorriendo gran parte de Europa, viaje que le inspiró el libro Notas De Invierno Sobre Impresiones De Verano (1863), en el cual se mostró muy crítico con los ambientes europeos. En 1865 Polina rechazó su propuesta matrimonial.

En 1866 se casó con su secretaria particular, Anna Grigorievna Snítkina, con la que viajó por Europa de nuevo para olvidarse de los múltiples acreedores que le acosaban por deudas de juego. Durante uno de esos viajes su esposa dio a luz una niña que moriría pocos días después, lo cual sumió al escritor en un profundo dolor.

A partir de ese momento sucumbió de nuevo a la tentación del juego y sufrió frecuentes ataques epilépticos. Publicó El jugador, escrita para el editor Stellovski, primera obra de la serie de grandes novelas que lo consagraron definitivamente como uno de los grandes escritores de la literatura universal.

Tras nacer su segundo hijo, estableció un elevado ritmo de trabajo que le permitió publicar obras como Crimen y Castigo, trabajo encargado por Katkov, el director de “El Mensajero Ruso”, en donde se va publicando por entregas la obra, El Eterno Marido; Los Endemoniados, donde defiende que no era posible adoptar las doctrinas de una institución occidental como la Iglesia católica a un pueblo esencialmente cristiano-ortodoxo en la descripción de Piotr Stepánovich; El idiota, que le proporcionaron una gran fama y la posibilidad de volver a su país, en el que fue recibido con entusiasmo. 

Emprendió la redacción de Diario de un escritor, obra en la que se erige como guía espiritual de Rusia y reivindica un nacionalismo ruso articulado en torno a la fe ortodoxa y opuesto al decadentismo de Europa occidental, por cuya cultura no dejó, sin embargo, de sentir una profunda admiración. 

En 1880 apareció la que el propio escritor consideró su obra maestra, Los hermanos Karamazov, novela ejemplar en la profundidad psicológica de sus personajes y en la configuración de un complejo retrato social, que condensa los temas más característicos de su literatura: agudos análisis psicológicos, la relación del hombre con Dios, la angustia moral del hombre moderno y las aporías de la libertad humana. Máximo representante, según el tópico, de la «novela de ideas», en sus obras aparecen evidentes rasgos de modernidad, sobre todo en el tratamiento del detalle y de lo cotidiano, en el tono vívido y real de los diálogos y en el sentido irónico que apunta en ocasiones junto a la tragedia moral de sus personajes. 

En ese mismo año, Dostoievski participó en la inauguración del monumento a Aleksandr Pushkin en Moscú, donde pronunció un célebre discurso sobre el destino de Rusia en el mundo.

A la edad de 59 años, Dostoievski murió en su casa de San Petersburgo, el 9 de febrero de 1881, de una hemorragia pulmonar asociada a un enfisema y a un ataque epiléptico. Fue enterrado en el cementerio Tijvin, dentro del Monasterio de Alejandro Nevski, en San Petersburgo. 

Fiodor Dostoievski tuvo cuatro hijos, dos mujeres llamadas Sonya y Lyuvod, y dos varones de nombre Fiodór y Alexei, los cuatro fruto de su matrimonio con Anna Grigorievna.


MAG/23.01.2016










sábado, 16 de enero de 2016

Vasili Petróvich Botkin



Vasili Petróvich Botkin (Васи́лий Петро́вич Бо́ткин), también conocido por su seudónimo Vasily Fortep′yanov, nació en Moscú el 8 de enero de 1812 , en el seno de una familia de comerciantes de té que había permitido a Vasili Petrovich y a sus trece hermanos menores disfrutar de una vida económicamente sosegada y conseguir unos notorios triunfos en el futuro: Dmitri Botkin se hizo coleccionista de pintura; Serguei, célebre médico, fundó la primera clínica que existió en Rusia; Mijaíl, académico de Bellas Artes, poseía una valiosa colección de esmaltes bizantinos, una pequeña parte de los cuales se admira hoy en el museo Lázaro Galdiano de Madrid; su hermana María se casó con el eminente poeta Fet; otra, Anna con Pikulin, un afamado profesor de Medicina de la Universidad de Moscú.

Vasili no estudió en la Universidad, ni siquiera acabó los estudios de secundaria ya que tan sólo se graduó en la escuela privada Kryazheva, conocida como el pensionado Kriajev, una de las mejores escuelas privadas de Rusia, de la que su padre le sacó para ponerlo al frente del negocio de hierbas para infusiones de Oriente. El té le permitió experimentar de primera mano los movimientos liberales, el arte y la literatura europea. De gran perspicacia y dotes de observación, occidentalista convencido, traza en sus cartas –que no son cartas al uso sino una colección de ensayos basados en la correspondencia que mantuvo con su familia y amistades (Belinski, Hertzen, Tolstoi). A la edad de tan solo dieciocho años ya hablaba alemán, francés, italiano, español e inglés. Acumuló gran erudición y gustos muy refinados en arte y música. Gran parte de su teoría estética y literaria se puede encontrar en su Epistolario, especialmente en las cartas que escribió a Iván Turguénev. 

A finales de 1835 ingresa en el círculo de Nikolái Stankévic, donde conoció a los occidentalistas Mijaíl Bakunin, Aleksandr Herzen y Visarión Belinski, quien le invitó a escribir ensayos en la revista Телескоп (Telescopio). En ese mismo año viaja a Londres y París, conociendo a Karl Marx, Louis Blanc y Víctor Hugo. Recorre luego Italia, de donde regresa con el síndrome de Sthendal.

En 1839 Botkin se convirtió en un miembro permanente del círculo de Belinski. Bajo la influencia de M. Bakunin y Stankévich conoció las ideas de Hegel y, a través de Belinski, se familiarizó con las teorías de los filósofos alemanes y franceses y esteticistas. Fue el primer ruso en dar a conocer en su país los escritos de Friedrich Engels que aparecieron como resumen en su folleto Schelling y el Apocalipsis en 1843 en la revista Оте́чественные запи́ски (Notas de la Patria).

Publicó críticas de exposiciones artísticas y sobre las obras de William Shakespeare, E. Hoffmann y George Sand. 

Las revoluciones de 1848 asustaron a Vasili y rompió con sus socios socialistas llegando a ser políticamente conservador con el paso del tiempo. Esto se reflejó también en sus posturas críticas. 

En el campo de la música escribió La música italiana y alemana (1839), Sobre la importancia estética de la Nueva Escuela de Piano (1850) y algunos artículos sobre ópera italiana. 

En el interés de Vasili Botkin por España tuvo parte de culpa Francia. Su efímero matrimonio con la joven modista gala Armence-Ismerie Rouillard en 1843 tuvo su final en el mismo viaje de bodas a París, después de entrar en contacto con el socialismo utópico francés. De aquella experiencia Botkin tuvo la necesidad de pasar página y el primer remedio a mano fue visitar un nuevo país.

Así, en una carta de 1845 dirigida a Belinski, anuncia: «Dentro de unos días marcharé de París a España, donde pienso quedarme tres meses, o más en función de lo que resulte». 

Y Vasili Botkin justifica su decisión de viajar a España, donde "corre ruidoso el Guadalquivir (según el verso de Aleksandr Pushkin), donde el Cid Campeador y Don Quijote protagonizaron proezas que no hacen falta a nadie, donde Murillo pintó sus vírgenes inmortales; donde Sancho Panza fue gobernador y Cristóbal Colón tenía fama de loco; donde Carlos V no fue encadenado sólo por un malentendido y Torquemada sólo por error no fue quemado; donde Julio César cogió unas fiebres…”

El 11 de agosto de 1845 Vasili Petróvich Botkin pone por primera vez un pie en España, que se encuentra en plena turbulencia, víctima de revoluciones y guerras.

Entró por Hendaya, marchó a Vitoria y, por Burgos, llegó a Madrid. Las cartas de presentación que traía le granjearon un hospitalario recibimiento en la villa y corte. De Madrid viajó al sur, atravesando la Mancha. 

Visitó Córdoba, conoció Cádiz, Sevilla y Málaga, donde cogió un barco hasta Gibraltar y desde allí llegó hasta Tánger, desde donde regresaría a Málaga para dirigirse a Granada, donde Vasili Petróvich Botkin declara incondicionalmente su admiración por el paisaje mediterráneo español, que desbanca al italiano, país del que había vuelto «enfermo de tanta belleza».

Vasili Petrovich Botkin al final de su peregrinación, a punto de partir, en las últimas líneas de su libro deja una confesión personal que de una forma poética y pasional descubre su afecto por Granada y por España, sentimiento que se convierte en el leit motiv central de las “Cartas sobre España” y el que perdura aun después de terminar de leerlas: 

“…pero, ¡no! es imposible transmitir esta belleza, y todo lo que estoy escribiendo aquí no son más que unas frases vacías; además ¿acaso es posible describir con precisión aquello que hace feliz el alma? Se puede contarlo sólo cuando la felicidad se convierte en un recuerdo. El momento de placer es un momento mudo. Figúrese que este momento dura aquí para mí ya desde hace tres semanas. En mi cabeza no hay ni pensamientos, ni proyectos, ni deseos; en una palabra, no siento mi cabeza; no pienso en nada, absolutamente en nada; pero si Ud. sólo pudiera imaginar qué plenitud siento dentro de mi pecho, qué bien respiro… Me parece que soy una planta que han sacado al sol de una habitación oscura y sin aire; inspiro el aire lentamente, en silencio; paso así durante más de dos horas en cualquier parte, al lado de algún arroyo y escucho su murmurar, o contemplo el chorro del agua que cae dentro de la fuente… 

«¡Ah, si toda la vida transcurriese siempre con tal felicidad!. ¡Sí! Vivirán en mi alma más vivamente que los naranjales de Palermo, que las costas de Nápoles, esta llanura de Granada, rodeada de montañas, estas colinas de la Alhambra y del Generalife, entre la densa vegetación de los cuales juegan los colores de la naturaleza meridional y septentrional de la Vega, y esta Sierra Nevada con su cima nevada y sus laderas, tornasoladas e irisadas. Y el ocaso desde el Generalife - ¡qué sol y qué espectáculo! .

Entre 1847 y 1849 sus "Cartas sobre España" aparecieron publicadas por Belinski en la revista Sovreménnik, (El Contemporáneo). Considerada la obra más popular de Vasili Botkin, es el mejor libro de viajes en ruso escrito en el siglo XIX; en él no solo comenta su itinerario, sino que interpreta la historia, cultura, sociedad y política de España en 1845. Las “Cartas sobre España” contienen no solamente observaciones y reflexiones sobre el pueblo español, sino también sobre sus hábitos y costumbres, su geografía, y su historia, planteándose interrogantes sobre su evolución y porvenir. Para él España es el «refugio para la gente a quien le aburre Europa»

España y Rusia, en los dos extremos del mapa europeo, iniciaron sus lazos sentimentales cuando tuvieron un enemigo común. La opinión pública eslava tenía el convencimiento de que sólo dos pueblos, el ruso y el español, habían conseguido plantar cara a la expansión napoleónica

La visión de España ofrecida por Botkin, intelectual y comerciante, apodado «El andaluz de Maroseika» por sus amigos rusos, aparece en la época en que la sociedad rusa ha culminado su transición literaria del romanticismo al realismo, abandonando las influencias estereotipadas y míticas de la literatura romántica francesa con autores como Merimeé y Gauthier, presentando una visión diferente de la España real de mediados del siglo XIX que tendría una influencia extraordinaria en escritores rusos clásicos posteriores como Dostoyevski, Tolstoi, Gógol y Turguéniev, en científicos como Piskorski y Alexéyev, y en poetas como Balmont, Tsvetáyeva, o Ehrenburg.

Vasili Petróvich Botkin fallece en San Petersburgo el 22 de octubre de 1869, a la edad de 57 años.


MAG/17.01.2016

lunes, 21 de diciembre de 2015

Nikolái Ogariov




Nikolái Platónovich Ogariov (Никола́й Плато́нович Огарёв) nació en el seno de una familia de la nobleza en San Petersburgo a finales de 1813. 

En 1830 ingresó en la Universidad de Moscú integrándose en un circulo de socialistas utópicos liderado por su pariente lejano Aleksandr Herzen. Cuatro años más tarde él y un grupo de correligionarios fueron arrestados por cantar en público versos difamatorios. A Ogariov lo desterraron en 1835 a su finca en la provincia de Penza, de la que le permitieron salir al Cáucaso para tomar aguas termales como cura de sus crisis epilépticas. Allí desterrado se encontraba el poeta decembrista Odoyevski con quien Ogariov se reunió con frecuencia causándole gran influencia en su ánimo. En 1839 Ogariov  pudo regresar a Moscú. 

En 1840 Ogariov publicó sus primeros poemas de un marcado tono romántico, con predominio de los temas de la libertad del individuo y del pueblo, la protesta social, la rebeldía, la soledad, la duda y la desesperanza hamletianas, que merecieron una positiva valoración por V. G. Belinski. Entre ellos destacan ‘Canción’, ‘La Noche’ y ‘A la muerte de un poeta’, dedicada a Pushkin.

De 1841 a 1846 viajó por Alemania, Italia y Francia. En la Universidad de Berlín estudió Filosofía clásica de Hegel y Feuerbach y Ciencias Naturales, siguiendo un curso de Medicina en la Universidad de París. Al finalizar su periplo europeo regresó a su finca de Penza donde desarrolló una intensa labor política que provocó su detención de nuevo en 1850, aunque pronto fue liberado. 

Entre los años cuarenta y cincuenta Ogariov escribió varias novelas en verso: ‘La aldea’, ‘El señor’, ‘Camino de invierno’, en que describe la vida de la nobleza rural y el campesinado bajo la ley de la servidumbre.

Ogariov tenía una visión filosófico-materialista del mundo influenciada por la Revolución Francesa y las ideas del socialismo utópico occidental. Leía con especial interés la poesía de Pushkin y Schiller. 

En 1856 Ogariov se exilió a Inglaterra, donde pronto se asoció al movimiento propagandístico revolucionario ‘Tierra y Libertad’ iniciado por Aleksandr Herzen. Ambos fundaron en Londres un año más tarde el periódico ruso antigubernamental Kolokol (‘La Campana’), que propugnaba la supresión de la servidumbre mediante un plan de entrega a los campesinos de las tierras que trabajaban, abogaba por la liquidación de la burocracia, exigía la supresión de la censura, la abolición del reclutamiento militar y defendía la libertad religiosa. Estos principios del ‘Socialismo ruso’, avanzados por Herzen, fueron desarrollados por Ogariov en una serie de artículos publicados en ‘La Campana’ y en la Poliarnaia zvezda (‘Asamblea General’). 

La dependencia de Ogariov de Herzen era tan grande que pronto derivó en un ménage-à-trois con Natalia Ogariova a poco de llegar a Londres. Cierto es que ya en Rusia Natalia le había pedido, sin conseguirlo, el divorcio a su marido. Las ocasiones en que Nikolái Ogariov abandonaba la casa para alejarse de Aleksandr y Natalia, -que tuvieron en común gemelos-, ocupaba alojamientos precarios en Richmond, Sydenham, Putney y Wimbledon, los que finalmente abandonaba para regresar con su famoso amigo para marcharse poco después una y otra vez. Nikolai se entregó a la bebida y en 1858 conoció a una prostituta en un bar, Mary Sutherland, de quien se enamoró, marchándose ambos y un hijo de ella a un apartamento en Mortlake. Vivieron juntos durante seis años no sólo en Londres sino también en Ginebra cuando Ogariov trasladó a esta ciudad la prensa rusa libre. 

En los años 1863-64 Ogariov declaró su firme apoyo al alzamiento polaco y entre los años 1869 y 1870 participó en la campaña de agitación de Bakunin y Nechaev y con éste último, tras la muerte de Herzen, co-dirigió ‘La Campana’.

En 1873 Ogariov regresó a Londres con Mary Sutherland y por indicaciones de ésta ocuparon una pequeña vivienda en Greenwich. 

Ogariov cultivó también el género epistolar como ‘A mi amigo Herzen’, ‘A mis amigos’, ‘A Granovski’, … . Su creación en prosa se compone también de algunas novelas inacabadas como ‘Sahsa' e ‘Historia de una prostituta’, encuadrables en el naturalismo, así como de unas memorias tituladas ‘Mi confesión’, ‘Termas del Cáucaso’ y ‘Memorias de un terrateniente ruso’, claramente influídas por las memorias de su amigo Herzen.

Ogariov ejerció asimismo la crítica literaria mediante ensayos llenos de patético patriotismo consagrados a destacadas figuras de la literatura y cultura rusas, como el prólogo a la edición de las poesías de Ryléyev en recuerdo de los decembristas y el artículo "Literatura rusa oculta del siglo XIX”.

Nikolái Ogariov falleció en 1877, a los 64 años de edad, siendo enterrado en el cementerio de Shooter’s Hill, hoy cementerio de Greenwich. Sus restos fueron exhumados en 1966 y trasladados al cementerio Novodévichi de Moscú.


MAG/21.12.2015


sábado, 28 de noviembre de 2015

Apollon Nikolayevich Máikov




Apollon Nikolayevich Máikov (Аполло́н Никола́евич Ма́йков) nació en 1821 en Moscú en el seno de una familia aristocrática. Su padre era pintor y miembro de la Academia Imperial de Artes. Su madre amaba la literatura y llegó a publicar algunos versos. La infancia de Apollon transcurrió en la finca familiar a las afueras de Moscú, muy visitada por artistas y escritores. 

En 1834 la familia Máikov se trasladó a San Petersburgo donde el joven Iván Goncharov enseñó literatura rusa a Apollon y a su hermano Valerian. A los 15 años Apollon empezó a escribir poesía, que editaba en dos revistas, Copo de Nieve y Noches de Luna, escritas a mano, bajo el asesoramiento de Vladimir Benediktov, Ivan Goncharov y Pavel Svinyin.

En 1837 Apollon se matriculó en la Facultad de Derecho en la Universidad de San Petersburgo. Aprendió Latín y Griego clásico, lo que le permitió ejercer su pasión por la Antigua Roma y por Grecia.

Firmados solamente con la letra ‘M’, Apollon publicó sus primeros poemas en el Almanaque de Odessa y en la Biblioteka Dlya Chteniya, Otechestvennye Zapiski en el año 1840. Al año siguiente se inició en la pintura siguiendo el ejemplo de su padre, pero su tutor en la Universidad, Pyotr Pletnyov, mostró los poemas de Apollon a los escritores consagrados Vasily Zhukovsky y Nikolai Gogol, quienes animaron a que Apollon se concentrase en la poesía. 

En 1842 firmando ya como A. N. Máikov publicó su primera colección de poemas, muy bien recibidos por la crítica. Pyotr Pletnyov escribió: “Para mí suenan como las ideas de Delvig expresadas por Pushkin”. Vissarion Belinsky, a quien la familia Máikov tenía en gran consideración influenciados por Iván Gonchárov, calificó la primera parte del libro como un ciclo de versos al estilo de los epigramas en griego clásico y de las elegías tradicionales. Tanto éxito tuvo el libro, que el zar Nicolás I le otorgó un premio en metálico y Apollon Máikov pasó a ocupar un puesto destacado entre los poetas rusos de su tiempo.

Tras su graduación en la Universidad, Máikov ingresó en el Ministerio de Finanzas. Y poco después solicitó una excedencia de dos años para visitar Italia, cuya contemplación del valle de Roma a lomos de un caballo le inspiró para pintar y escribir ensayos de crítica de arte (Bocetos romanos), poemas antológicos y composiciones ambiciosas del genero épico como Savonarola, La Catedral de Clermont y La Confesión de la reina. Asimismo se atreve a crear retratos poéticos de los romanos contemporáneos tales como El mendigo, Capuchino y Lorenzo.

Viajó después a Francia, donde se matriculó en cursos de Literatura y Bellas Artes impartidos en la Sorbona y el Collège de France. Viajó también a Austria y Sajonia. De regreso a Rusia se encontró en Praga con Vaclav Hanka y Pavel Jozef Safarik, líderes del movimiento de resurgimiento nacional. Fruto de este largo viaje fue una disertación sobre las leyes del antiguo pueblo eslavo pronunciada en la Universidad.

Retrato de Solonitsyn pintado por A. Máikon


En 1844 Máikov se empleó como ayudante en la Biblioteca del Museo Rumyantsev de San Petersburgo, integrándose en la vida literaria de la capital. Publicó varios ensayos sobre literatura y bellas artes  en las revistas más prestigiosas como Otechestvennye Zapiski, Finsky Vestnik y Sovreménnik. Se inició como crítico revisando obras de Ivan Aivazovsky, Fiódor Tolstoi y Pavel Fedotov desde la perspectiva de la ‘escuela natural’.

En 1846 Máikov publicó en Peterburgsky sbornik (“La antología de San Petersburgo”) su poema Mashenka, en el que abandona la elegía y desciende a tierra. Belinsky anuncia la llegada de ‘un nuevo talento capaz de presentar la vida real en su verdadera luz’.

Su poesía se inspira a menudo en el paisaje de Rusia, su naturaleza y su historia. De su extensa obra destacan por su encanto ¡Primavera!, La pesca y Golondrinas.

Por otra parte, su amor por la Antigua Grecia y la Antigua Roma, que estudió constantemente a lo largo de su vida, también se refleja en su obra como fuente de la belleza.

A finales de 1840 Máikov escribe también en prosa. Entre ellas unas historias cortas al estilo de Gogol, El testamento del tío y La Anciana, que no tuvieron especial reconocimiento.

A algunos poemas de Máikov les pusieron música importantes compositores como Rimski-Kórsakov, Chaikovski o Nikolái Miaskovski. También colaboró en el libreto de la ópera Judit de Aleksandr Serov (estrenada en 1863).

Empleó cuatro años en verter al ruso moderno el poema épico Cantar de las huestes de Ígor (terminó su traducción en 1870). Tradujo obras folclóricas de Bielorrusia, Grecia, Serbia, España y otros países. También tradujo al ruso, entre otros, a Heine, Adam Mickiewicz, Longfellow y  Goethe.

Casi sin darse cuenta, Máikov se deja arrastrar por la vorágine de ideas y pasiones políticas, como se pone de manifiesto en la más original de sus obras, el poema titulado La Princesa.

Su gran amigo Fiódor Dostoyevski le escribe el 31 de diciembre de 1867 que hace tiempo que le ronda por la cabeza la idea de "representar un hombre totalmente bueno", pero que "le da miedo construir una novela a partir de ahí, porque es demasiado difícil. Nada más difícil, especialmente en nuestros tiempos". En octubre vuelve a escribir a Máikov: «La idea de El idiota se me ha escapado... pero estoy amargamente convencido que jamás he tenido una idea poética más bella y rica que la que me ha venido a la cabeza ahora con el plan de la cuarta parte».

Después de 1880 Apollon Máikov apenas escribió nada nuevo. Decide finalizar dos dramas líricos, probablemente sus obras maestras: Los Tres Muertos y Los Dos Mundos, cuyas ideas tenía esbozadas desde el regreso de su viaje por Italia. Este díptico dramático evoca, en el primero, la lucha del mundo greco-romano frente al mundo cristiano, presentando a tres representantes de la civilización pagana en su agonía: el poeta Lucano, el filósofo Seneca y el epicúreo Lucio, los tres condenados a muerte por Nerón como partícipes en la conjura de Pisón. Los heroes de Los Dos Mundos son el patricio Decio, que se envenena en su palacio durante una fiesta, y la tierna y dulce Lidia que personifica el genio del Cristianismo. Y entre los dos un Juvenal sin palabra. Un mundo de estatuas ante el brillo del mármol pulido pero de blandos contornos.

Los últimos años de su vida fue presidente del Comité de Censura, donde llevaba trabajando desde 1852.

Apollon Nikolayevich Máikov muere el 20 de marzo de 1897 en Petersburgo, a la edad de 76 años, siendo enterrado en el cementerio de Novodiévitchi.

Le fue otorgado el Premio Pushkin como uno de los escritores rusos más sobresalientes y principal representante del neoclasicismo poético.

MAG/27.11.2015


lunes, 23 de noviembre de 2015

Nikolái Alekséyevich Nekrásov



Nikolái Alekséyevich Nekrásov, (Николай Алексеевич Некрасов) nació en 1821 en la ciudad de Nemírov (hoy Vinnytsia Oblast, Ucrania). Su padre era un noble rural y oficial del ejército imperial ruso. Su madre una aristócrata polaca.

El joven Nekrásov se crió en la finca de su padre cerca del río Volga. Observaba los duros trabajos de los remeros y notaba la injusticia social patente en el comportamiento tiránico de su padre con la servidumbre, frustrado por su prejubilación del ejército. Las frecuentes borracheras del padre provocaban ataques de ira contra los campesinos y contra su propia esposa. Estas experiencias traumatizaron al joven Nekrásov quien se decantó por reflejar en sus poemas la situación de los campesinos y las mujeres en Rusia.

Nikolái Nekrásov asistió al Instituto en Yaroslav durante cinco años aunque con poco interés y provecho. En 1838 su padre decidió enviarlo a la academia militar de San Petersburgo. Un año más tarde el joven Nekrásov compatibilizó su carrera militar con sus estudios a media jornada como oyente en la universidad hasta 1841.

Durante las vacaciones de verano iba a cazar a la finca de su hermano en Karabikha, donde hoy existe el Museo Estatal de Literatura dedicado a Nekrásov.

El joven Nekrásov prefirió sus estudios universitarios, abandonando la carrera militar, lo que provocó la supresión de la ayuda paterna obligándole a vivir durante un tiempo en un refugio de vagabundos. Es en ese momento cuando comienza a publicar, bajo el seudónimo de N.N, sus primeros poemas ‘Sonidos’ y Ensueños’, de aire romántico ya algo trasnochado.

Escribió varios vodeviles que se estrenaron con éxito y buena crítica: ‘Lezna en saco mala es de guardar, moza casadera mala es de cuidar’, ‘El actor’, ‘El prestamista de San Petersburgo’, ‘Una mañana en la redacción’, ‘Tedio otoñal’.

Nekrásov hizo amistad con el critico de sus trabajos, Belinsky, quien lo contrató como editor junior, reconociendo pronto su talento como padre de la nueva métrica en la poesía rusa así como de la técnica del monólogo dramático. 

En colaboración con Stanitsky, Nekrásov escribió y publicó dos largas novelas pintorescas, ‘Tres países del mundo’ y ‘El Lago muerto’. En su poema “Hielo, nariz roja” Nekrásov despliega con elegancia sus recursos estilísticos para plasmar una imagen colorida y casi pictórica de la costa del Río Volga, donde pasó su infancia. Es una mirada al trabajo de los campesinos, un tema reincidente en su obra.

Entre 1843 a 1846 Nekrásov editó varias antologías, una de las cuales bajo el título de ‘Una Colección de Petersburgo’ incluía la primera novela epistolar de Dostoyevski, ‘Pobres gentes’. El propio Dostoyevski admiró la poesía de Nekrásov y lo incorporó a los círculos liberales de Belinsky y Nikolái Chernishevski (Ver la publicación del 16 de mayo 2015 en este ‘blog’). 

En 1846 Nekrásov tuvo un éxito notable al adquirir los derechos de publicación de varias revistas literarias, entre ellos la popular ‘Sovreménnik ("El contemporáneo"), fundada por Pushkin, donde colaboraron las plumas más importantes de las letras rusas, Fédor Dostoyevski, Iván Turgueniev y Leo Tolstoi, entre otros. ‘Sovreménnik’ se convirtió en el foro cultural de los escritores rusos. Durante los años 1850 y 1860 ‘Sovreménnik’ era la revista literaria de mayor circulación en Rusia, gracias en buena medida al talento de Nekrásov como editor, publicando las obras de los más prestigiosos escritores europeos de la época como Flaubert y Balzac, traducidos al ruso.



En 1860 la enfermedad crónica de pulmón que Nekrásov padecía se agravó, obligándole a pasar meses en la costa italiana. Entretanto Nikolái Chernishevski y Nikolái Dobroliúbov, que trabajaban en ‘Sovreménnik’, sesgaron la revista hacia posturas radicales, siendo Nekrásov acusado de tolerar que la revista fuese el vehículo de las críticas feroces de aquéllos contra la sociedad rusa. Turgueniev se negó a colaborar más con la revista. En 1862 el zar clausuró la revista y Nikolái Chernishevski fue encarcelado en la fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo. 

Nekrásov escribió poemas dedicados a sus amigos. A Belinski, como el gran crítico literario, a Dobroliúbov, como ensayista muerto en la flor de la vida, y a  Chernyshevski, como el ideólogo de los socialistas populistas rusos.

En 1872 Nekrásov publicó ‘Las mujeres rusas’, auténtico canto de amor y exaltación dedicado a las esposas de los decembristas que acompañaron a sus maridos al exilio siberiano. El poema gira en torno a una mujer noble que ama intensa e incondicionalmente a su marido. La escena final describiendo la última cita en Siberia es una de las más impactantes y poéticas de la literatura rusa. En ‘¿Quién es feliz en Rusia?’ (1873-1876), Nekrásov narra la historia de siete campesinos a quienes se les pregunta si son felices y, aprovechando su insatisfacción, describe con rimas que imitan las canciones populares rusas, un vasto panorama de la Rusia rural, sus tradiciones, las penas y alegrías de sus gentes.

Escribió asimismo poemas para los niños como ‘El abuelo Mazái y las liebres’, ‘Los ruiseñores’ y ‘El tío Yúkov’.

En 1875, a Nekrásov, siempre de salud quebradiza, le diagnosticaron un cáncer intestinal. Sus amigos trajeron de Viena al mejor cirujano en aquellos tiempos, el Dr. Bilroth, cuya cirugía no curó su enfermedad sino que prolongó su agonía por dos años más.

Enfermo, escribió hermosas elegías y poesías líricas intimistas, en las que intenta resumir su vida, próxima a su fin: ‘Pronto moriré’, ‘Cómo se alegra mi enemigo’, ‘¿Por qué me desgarráis?’,  ‘Angustia y Elegía’.

Fallece en 1877, asistiendo a su funeral una gran multitud. Dostoyevski pronunció su elegía funeraria, destacando que Nikolái Alekséyevich Nekrásov había sido el mejor poeta desde Pushkin y Lermontov. Un grupo de jóvenes seguidores de Chernishevski gritó: ‘No, Nekrásov es mejor’, asociándolo a su causa revolucionaria.

Nekrásov no es de los rusos más leídos, sin embargo, hay en su poesía un tinte tan dramático, tan puro, tan infantil, que resulta tan representativo de la cultura rusa. El propio Rajmáninov compuso su cantata ‘Primavera’ inspirándose en ‘Ruido Verde’, un poema magnífico de Nekrásov como homenaje al comienzo de la primavera, pero también al florecimiento de las artes en Rusia.


MAG/23.11.205









domingo, 15 de noviembre de 2015

Nikolái Mijáilovich Karamzín



Nikolái Mijáilovich Karamzín (Никола́й Миха́йлович Карамзи́н) nació en Mijailovka, provincia de Simbirsk, el 1º de diciembre de 1766. Fue educado en su propio hogar hasta los 14 años en que se trasladó a Moscú para ingresar en su universidad. Tras su graduación se incorporó al ejército, donde permaneció sólo un año. 

En 1784 se estableció en Moscú entrando en contacto con el prestigioso círculo intelectual liderado por el publicista Novikov, defensor de la Ilustración, tan boga en Europa. Karamzín se deja influir por la Ilustración y por la Masonería, a la que pertenecían la casi totalidad de los intelectuales rusos de la época.

De gran importancia para Karamzín fue la obra y la amistad de uno de sus antiguos profesores en la universidad, Kherashov, también masón, quien lo introdujo en el culto de la amistad emocional,  muy popular en su tiempo.

Karamzín comenzó su carrera literaria como periodista y traductor. Leyó a los escritores contemporáneos de moda como Jean-Jacques Rousseau, Samuel Richardson, Laurence Sterne, James Thomson y Edward Young. 

En mayo de 1789 decide conocer Europa y se detiene lo largo de un año en las ciudades de Berlín, Leipzig, Ginebra, París y Londres.

A su regreso a Moscú empezó a publicar por entregas en la 'Revista' moscovita el relato de su viaje bajo el título “Cartas de un viajero ruso”, escrito en un tono sentimental y romántico al estilo de Laurence Sterne e influenciadas por “La nueva Eloísa” de Jean-Jacques Rousseau. 

En 1792 Karamzín se retiró al campo, donde preparó algunas narraciones que revelan la influencia de la novela lacrimosa inglesa, entre ellas la celebérrima “La pobre Liza”, cuento de amor y suicidio, verdadero ejemplo de la nueva sensibilidad que acompañó la obra de Karamzin y que fue fuente de inspiración para un gran número de escritores del sentimentalismo o pre-romanticismo literario ruso. Los méritos de Nikolái Karamzín y la escuela sentimental rusa consistieron en la descripción del hombre y su vida cotidiana y en la introducción de sentimientos humanos en la literatura, tales como los fracasos amorosos y otras temáticas melancólicas. Karamzín ejerció gran influencia en Zhukovsky, Batyushkov y Pushkin.

Precisamente Karamzín, Zhukovsky y sus seguidores crearon una sociedad literaria de nombre ‘Arzamas’ que defendía un lenguaje ruso más evolucionado frente otra escuela denominada ‘Conversaciones para los amantes de la palabra rusa’, liderada por Shiskhov e integrada por arcaístas. Era un duelo literario entre una prosa elegante y fluida, modelada por frases cortas al estilo de los escritores franceses, y otra con largos párrafos de la antigua escuela eslava.

En 1796 Karamzín publicó una antología de poetas rusos, y al año siguiente acabó una recopilación de obras cortas de los autores extranjeros más reconocidos de la antigüedad y contemporáneos, traducidas al ruso, que denominó “El Panteón”. La censura excluyó a Cicerón, Salustio y otros clásicos. No obstante, Karamzín, reinando Pablo I, era generalmente reconocido como la figura literaria más importante de su generación. 

En 1802, al iniciarse el gobierno de Alejandro I, Karamzín empezó a publicar la revista mensual “El mensajero de Europa”, una de las de mayor contenido en el siglo XIX, que desvelaba ya la tendencia del escritor a pasar de la literatura a la política y a los estudios históricos. En 1804 abandonó la revista al ser nombrado historiador de la Corte del zar Alejandro I. Se trasladó a San Petersburgo en 1816 para dedicarse a la preparación de la gran obra a la que su nombre quedó luego vinculado, “La Historia del Estado Ruso”, cuyos ocho primeros tomos aparecieron en ese año y alcanzaron un éxito verdaderamente clamoroso, debido quizás, en parte, a la actitud singularmente ecléctica del historiador, que se debatía entre las aspiraciones liberales de la época y su propia fe en la tradición rusa. Convertido en un clásico de la historiografía rusa, esta obra inacabada es una relación llena de color, pero un tanto parcial, de la historia política de su país.

Los tres últimos volúmenes de la obra fueron publicados en el curso de los años siguientes, cuando ya en Europa iban apareciendo las primeras traducciones de los tomos anteriores. A pesar de la formación occidental de Karamzín, la visión patriótica y chovinista de “La Historia del Estado Ruso” debe entenderse como consecuencia del impacto de la Revolución Francesa y de las guerras napoleónicas.

Las estrechas relaciones de Karamzín con el emperador fueron motivo de una memoria política publicada en 1811 en defensa de la autocracia, titulada “Memoria de la Antigua y Moderna Rusia”. Si bien Karamzín era defensor de una monarquía ilustrada, se opuso a las reformas propugnadas por Mijaíl Speransky, logrando que su postura se convirtiese en la piedra angular de la ideología oficial de la Rusia imperial en los años venideros. 

El 14 de diciembre de 1825 Karamzín fue testigo del Levantamiento Decembrista en la Plaza Senatskaya. Criticó a los organizadores, aunque con muchos de ellos mantenía una estrecha relación. 

Ese mismo día Karamzín cogió un fuerte catarro que derivó en una enfermedad seria que meses más tarde le causaría la muerte. Nikolái Karamzín falleció en mayo de 1826, poco después de la muerte del soberano (que le impresionó profundamente), mientras preparaba la edición del undécimo volumen de la Historia, que fue completado por D. N. Bludov.



Como se muestra en la segunda imagen, su viuda Ekaterina Andreevna Karamzina organizó el llamado Salón Karamzina, centro de la vida cultural de la capital entre los años 1826 a 1850, donde se reunían escritores, artistas, compositores y otras figuras de la cultura, entre ellos  Bryullov, el príncipe Vyazemsky, Dargomyzhsky, Glinka, Gogol, Zhukovsky, Lermontov, el príncipe Odoevsky, Pushkin, la condesa Rastopchina y Tyutchev. Los temas de debate, siempre en ruso, comprendían la poesía, la política, las ciencias y los libros de reciente publicación.

Nikolái Karamzín es considerado el padre de la historiografía de Rusia y el valedor de la reforma lingüística gracias a la cual se eliminaron eslavismos arcaicos y se crearon nuevos vocablos con la aplicación de los sistemas de derivación de otras lenguas, pero dentro de la más estricta ortodoxia rusa. Fue un maestro de la crónica viajera y del poema épico narrativo, dentro de la más fiel tradición del sentimentalismo ruso. Conocedor de varios idiomas y fiel seguidor de los postulados de los ilustrados franceses, fue miembro de la Academia Rusa desde 1818. 



MAG/16.11.2015